La contabilidad es una disciplina perteneciente a la ciencia de la economía, cuyo objetivo es clasificar, registrar y resumir la actividad financiera de una empresa, de tal manera que permita la toma de decisiones oportunas; en términos sencillos, permite entregar una "foto" de lo que es una empresa en términos económicos, la cual nos dice rápidamente la situación actual del negocio, su estabilidad y asimismo su capacidad financiera.
La contabilidad ha estado desde hace mucho tiempo presente en la historia del hombre. Desde que al ser humano no le bastó su memoria, debió controlar y llevar un registro de sus propiedades y actividades mercantiles que realizaba; por ejemplo nuestros incas utilizaron los quipus para llevar la estadística económica y de producción del imperio.
En la actualidad la contabilidad ha evolucionado considerablemente; se basa en notables y complejos sistemas instaurados por las distintas empresas.
Toda empresa tiene la necesidad obligatoria de llevar un control de todos los movimientos económicos que realiza, de lo contrario caería en un caos, habría desorden y lo más probable es no haya un gran desarrollo productivo. Con la contabilidad hay mayores beneficios económicos, se aprovecha al máximo todo tipo de ventajas, pues otorga una visión global de las actividades del negocio, y por ende de lo que puede o no puede llevarse a cabo. También es una obligación legal el llevar un registro contable con los movimientos económicos de las empresas, de tal manera que se informe debidamente al fisco y pagar los impuestos correspondientes. Las irregularidades contables son investigadas y sancionadas por los organismos competentes en cada país.
Incluso la solución a muchos conflictos económicos en el hogar estaría en el uso de una forma sencilla de contabilidad.
Para ello debemos conocer los conceptos básicos de gasto, consumo, ahorro e inversión, y sus diferencias. Las familias destinan una cierta parte de sus ingresos al gasto en bienes de consumo, y asignan ese dinero a diferentes productos y servicios según sus necesidades y preferencias. La parte no consumida, del ingreso, se destina al ahorro, éste puede aplicarse directa o indirectamente a la inversión.
Entonces podemos inferir que gasto es equivalente a consumo y ahorro lo es a inversión.
Ahora bien, uno de los problemas de la mala administración del dinero es gastar más de lo que ingresa. Ya sea a crédito o en efectivo. Otro problema es no destinar los excedentes positivos a instrumentos de ahorro que permitan invertir en el futuro.
También ocurre que el constante bombardeo publicitario orientado al consumo masivo lleva a un individuo, sin planificación, a destinar todo el excedente de su ingreso, al consumo de bienes suntuarios, como puede ser cambiar el celular sólo por el hecho de tener lo último en tecnología.
Es importante conocer cuáles son los ingresos familiares -que sean constantes en el tiempo- y cuáles son los gastos. Una vez definido esto, es conveniente hacer una lista describiendo cada ítem y asignarle el importe correspondiente con su respectivo vencimiento e imprimirlo para pegarlo en algún lugar visible por todos los integrantes de la casa.
Esta acción permite identificar cada gasto realizado mes a mes, y la diferencia con los ingresos permitirá conocer el ahorro obtenido.
También resulta muy efectivo, al iniciar el año o el semestre, armar presupuestos para cada gasto que se genera, como lo hace una empresa o un país, para cubrir todas las necesidades. Armar en un Excel una matriz por categorías de consumo ingresando un coeficiente, un porcentaje, del dinero que ingresa en nuestro hogar, para garantizar que se cumplan las metas de corto plazo y no dejar deseos insatisfechos que acumulados en el tiempo puedan provocar un desequilibrio emocional que lleva a gastar mal los ingresos o a dilapidar los únicos ahorros.
Recordar, que como consumidores, todas las decisiones de compra son racionales pero las motivaciones son emocionales.
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