jueves, 1 de diciembre de 2011

Arturo Bravo Sandoval

LOS PRINCIPIOS CONTABLES
Por: Prof. Arturo Bravo Sandoval
Cuando se trata de analizar el estado de las finanzas de una empresa cualquiera para conocer su racionalidad económica, es decir, saber si es rentable, si su funcionamiento se enmarca dentro de los conceptos de eficacia y eficiencia que justifiquen su existencia, se necesita recurrir a los argumentos que esgrime la Contabilidad, encargada de las cuentas de una empresa.
Al respecto, la elaboración de la información contable no puede recaer únicamente en la decisión del Contador, profesional en la materia, pues eso implicaría que dicha información esté subordinada a su subjetividad, con el riesgo de las distorsiones en la información correspondiente, lo que llevaría a los propietarios de la empresa a tomar decisiones equivocadas con respecto a los costos o beneficios que resultan de su inversión realizada. 
Para evitar estos riesgos, el ejercicio de la Contabilidad, a través del tiempo y con la experiencia recogida, ha hecho necesaria la adopción de una serie de reglas o guías de los registros contables que han sido enunciados como Principios que rigen el mundo de la contabilidad. Éstos son los llamados Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados (PCGA), que no son rígidos, sino que han ido evolucionando de acuerdo a los cambios y necesidades sociales, adaptándose a la economía y a las empresas en particular.
Estos Principios, entonces, tienen la finalidad de regular la acción y la conducta del profesional de la Contabilidad al momento de elaborar los estados financieros de la empresa para la que trabaja. Jorge Gavelán define estos principios comoel conjunto de reglas generales y normas que sirven de guía contable para formular criterios referidos a la medición del patrimonio y a la información de los elementos patrimoniales y económicos de un ente. Los PCGA constituyen parámetros para que la confección de los estados financieros sea sobre la base de métodos uniformes de técnica contable”.
Para que sean funcionales, dichos principios deben reunir ciertas características generales, como:
·       Deben ser razonables y prácticos en su aplicación.
·       Deben producir resultados equitativos y comprensibles.
·       Deben ser aplicables bajo circunstancias variables.
·       Deben ser susceptibles de observarse uniformemente.
·       Deben producir resultados comparables de periodo a periodo y entre compañías.
·       Deben ajustarse a los resultados generalmente aceptados que sustentan los principios de contabilidad en general.
Los PCGA, en los que ha existido consenso, son:

1.      Equidad
2.      Partida doble
3.      Ente o Entidad
4.      Bienes económicos
5.      Moneda común denominador
6.      Empresa en marcha
7.      Valuación al costo
8.      Período
9.      Devengado
10.    Objetividad
11.    Realización
12.    Prudencia
13.    Uniformidad
14.    Significación o importancia relativa
15.   Exposición o de la revelación suficiente


A continuación, haremos un breve análisis de los mismos:
1.      El Principio de Equidad
Los estados financieros de una empresa deben prepararse de tal modo que reflejen con equidad los distintos intereses en juego en dicha empresa.
Por este principio, recurriendo a los preceptos de justicia e imparcialidad, se busca que el profesional de la contabilidad tome en cuenta los diferentes intereses económicos y financieros involucrados en la empresa, de tal modo que los resultados financieros los reflejen sin que se tenga que favorecer a unos o a otros en particular. Esto será la garantía de la objetividad y la confianza que deben merecer dichos resultados para los interesados y los usuarios.
2.      El Principio de la Partida Doble
Todo hecho económico en una empresa debe registrarse aplican do el sistema contable de la partida doble, es decir, registrando cambios en el activo y en el pasivo, para mantener la ecuación contable.
La partida doble, principio contable establecido por Fray Luca Pacioli en 1494, e incorporado en nuestro Plan Contable General en 1973, se fundamenta en el hecho de que a toda cuenta registrada en el Debe le corresponde otra en el Haber, pues no hay deudor sin acreedor y viceversa. Cada transacción tiene un elemento de débito (o cargo) y otro de crédito (o abono) por igual suma de dinero.
El principio de la partida doble garantiza el equilibrio o igualdad entre los registros de las cuentas de la empresa.
3.      El Principio de Ente o Entidad
Los estados financieros se refieren siempre a un ente, donde el elemento subjetivo o propietario es considerado siempre como tercero. El  concepto de ente es distinto del de persona, ya que una misma persona puede producir estados financieros de varios entes de su propiedad.
La empresa al constituirse funciona como una persona, con vida propia, sujeta a derechos y obligaciones ante la ley y tiene un patrimonio que siempre va a ser independiente del patrimonio personal del propietario, quien aparece como un acreedor de su empresa. Si el propietario tuviera varias empresas, cada una funciona como un ente separado.
Este principio, que obliga a registrar por separado las transacciones de la empresa y del propietario, permite tener una información correcta de la administración de los recursos de la empresa confiados a los directivos de la misma, así como medir la eficiencia de sus funciones.
4.      El principio de Bienes Económicos
Los estados financieros se refieren siempre a bienes económicos es decir, bienes materiales e inmateriales que poseen valor económico y por ende, susceptibles de ser valuados en términos monetarios.
Todo objeto que cuesta producirlo, y cuyo valor se puede expresar en un precio y es apto para el intercambio, constituye un bien económico y, por tanto, puede ser registrado en los libros contables. Este procedimiento es válido tanto para los bienes que han sido acreditados como propiedad de la empresa (como resultado de su producción o adquisición) como para aquellos cuya propiedad no entra en conflicto con terceros que la reclamen. Es el caso de los bienes que se encuentran en inventario o almacén y que son susceptibles de registrar en los libros en vías de regularización.   
5.      El Principio de Moneda Común Denominador
Los estados financieros reflejan el patrimonio mediante un recurso que se emplea para reducir todos sus componentes heterogéneos a una expresión, que permita agruparlos y compararlos fácilmente. Este recurso consiste en elegir una moneda y valorizar los elementos patrimoniales aplicando un precio a cada unidad.Generalmente, se utiliza como denominador común la moneda que tiene curso legal en el país en que funciona el ente.
La utilización de la moneda como unidad de medida para homogenizar el registro de operaciones diferentes en el tiempo, resulta ser la única opción para evitar la distorsión en los registros producida por el factor inflacionario en un país. Si la inflación produjera la pérdida del poder adquisitivo de la moneda siempre será posible corregir las distorsiones producidas utilizando los factores de actualización monetaria.
6.      El Principio de la Empresa en Marcha
Salvo indicación expresa en contrario, se entiende que los estados financieros pertenecen a una "empresa en marcha", considerándose que el concept o que informa la mencionada expresión, se refiere a todo organismo económico cuya existencia temporal tiene plena vigencia y proyección.
Al constituirse una empresa se parte del supuesto que ésta tendrá duración o vida indefinida; es decir, tendrá continuidad en sus operaciones y no será liquidada en un momento determinado, salvo que se den situaciones que hagan imprescindible su cierre de operaciones. Por lo tanto, este principio consiste en admitir la existencia de activos fijos cuyo costo de mercado no se cargará a los gastos calculados en el momento de la adquisición, sino que se mantendrá inalterable mientras dure la vida de la empresa. Si ésta fuera vendida o liquidada entonces recién se calculará el valor de sus activos al precio de mercado o valor actualizado que tendrá la empresa para el nuevo comprador.  
7.      El Principio de Valuación al Costo
El valor de costo –de adquisición o producción- constituye el criterio principal y básico de valuación, que condiciona la formulación de los estados financieros llamados de situación, en correspondencia con el principio de “empresa en marcha”.
Una vez constituidas, las empresas adquieren activos, los cuales se deben registrar al precio pagado, con lo cual se hace prevalecer el valor del costo como fundamento básico para la valuación de la empresa.
Al margen de que, con el tiempo, los bienes adquiridos modifican su valor real, ya sea por la demanda, la inflación, la depreciación, etc., la contabilidad no debe reflejar o considerar dicho valor real o el valor de mercado para el registro, sino el valor obtenido al momento de la compra. Los libros podrán realizar un ajuste por inflación al cierre del ejercicio, pero no pueden consignar un posible valor de venta del bien porque se alterarían los registros y se induciría al error contable. Esto también es válido para los activos intangibles.
8.      El Principio del Periodo
En la "empresa en marcha" es indispensable medir el resultado de la gestión de tiempo en tiempo, ya sea para satisfacer razones de administración, legales, fiscales o para cumplir con compromisos financieros. El lapso que media entre una fecha y otra se llama periodo. Para los efectos del Plan Contable General, este periodo es de doce meses y recibe el nombre de Ejercicio.
Si, como se ha dicho, al constituirse las empresas, éstas tienen duración indefinida, en términos teóricos habría que esperar hasta que concluya su existencia para tener los resultados de sus operaciones. Como esto no es posible, se ha hecho necesario fraccionar el desarrollo de las actividades de la empresa en periodos uniformes de tiempo, generalmente de un año, para efectos de cierre de actividades anuales y comprobar los resultados de las operaciones realizadas durante el mismo, así como su situación financiera y el balance de la participación de los propietarios durante dicho lapso, entre otros aspectos. Estos periodos, denominados ejercicios contables, se hacen coincidir con las disposiciones legales, bancarias y fiscales establecidas (impuestos y su recaudación).
9.      El Principio del Devengado
Las variaciones patrimoniales que se deben considerar para establecer el resultado económico son las que corresponden a un ejercicio sin entrar a distinguir si se han cobrado o pagado durante dicho periodo.
El término devengado se aplica preferentemente a servicios, más que a activos comprados. Consiste en reconocer y registrar en las cuentas los ingresos, operaciones (intereses por cobrar sobre préstamos, remuneraciones vencidas y no cobradas, etc.) que se han producido dentro de un periodo contable, aunque los documentos sustentatorios o los desembolsos monetarios se tengan que hacer en el periodo siguiente.
10.   El Principio de la Objetividad
Los cambios en el activo, pasivo y en la expresión contable del patrimonio neto, se deben reconocer formalmente en los registros contables, tan pronto como sea posible medirlos objetivamente y expresar esta medida en términos monetarios.
En el mundo de la contabilidad, la objetividad es una evidencia que respalda el registro de la variación patrimonial. Las modificaciones que se pueden realizar en los inventarios se deben registrar tal como aparecen en los libros contables, con la finalidad de poder medirlos objetivamente en términos monetarios y evitar así las distorsiones en la realidad de los registros contables.
11.   El Principio de la Realización
Los resultados económicos se registran cuando son realizados, o sea cuando la operación que los origina queda perfeccionada desde el punto de vista de la legislación o de las prácticas comerciales aplicables y se hayan ponderado fundamentalmente todos los riesgos inherentes a tal operación.
El registro en los libros contables de las transacciones financieras o las operaciones realizadas sólo deberá hacerse después de que se han terminado todas las acciones que suponen la compra o venta de los productos o servicios a transaccionar, luego de lo cual es posible recién determinar objetivamente su costo respectivo.
12.   El Principio de la Prudencia
Significa que cuando se deba elegir entre dos valores para un elemento del activo, normalmente, se debe optar por el más bajo, o bien que una operación se contabilice de tal modo, que la participación del propietario sea menor.
"Contabilizar todas las pérdidas cuando se conocen y las ganancias solamente cuando se hayan realizado".
En este principio, se aplica un criterio conservador. Si el profesional de la contabilidad se encuentra entre dos o más caminos a seguir, deberá elegir el que presente la menor cifra entre dos activos, procurando que en dicha operación la participación del propietario sea la menor posible. Este principio permite ignorar las utilidades no realizadas y considerar eventuales pérdidas. Dicho de otro modo, está permitido hacer el registro de estimaciones de pérdidas mas no de ganancias; es decir, no se puede anticipar el registro en libros de lo que no se tiene.
13.   El Principio de Uniformidad
Los principios generales, cuando fueren aplicables a las normas particulares utilizadas para formular los estados financieros de un determinado ente deben ser aplicados uniformemente de un ejercicio a otro. Sin embargo, el principio de la Uniformidad no debe conducir a mantene r inalterables aquellos principios generales cuando fuere aplicable a normas particulares que las circunstancias aconsejen sean modificados.
Cuando la empresa ya ha decidido la aplicación de una norma o método contable, debe verificar que todas las demás operaciones se realicen de la misma forma para no alterar los estados financieros, porque si no se haría difícil la comparación de dichos rubros de un periodo a otro. Esto se relaciona con el concepto de consistencia.
14.   El Principio de la Significación o Importancia Relativa
No existe una línea demarcatoria que fije los límites de lo que es y no es significativo, consecuentemente,  se debe aplicar el mejor criterio para resolver lo que corresponde en cada caso, de acuerdo a las circunstancias, teniendo en cuenta factores tales como el efecto relativo en el activo, pasivo patrimonio o en el resultado de las operaciones.
Este principio se orienta a dos principales aspectos de la contabilidad: la medición del patrimonio y la exposición de partidas en los estados financieros. Busca dar importancia a lo que racionalmente la tiene desechando lo superfluo y, para ello, el contador debe hacer uso de su criterio profesional y sentido práctico para manifestar una apreciación objetiva de los hechos que le permita discernir lo relevante.
15.   El Principio de la Exposición o de la Revelación Suficiente
Los estados financieros deben contener toda la información y discriminación básica y adicional que sea indispensable para una adecuada interpretación de la situación financiera y de los resultados económicos del ente a que se refieren.
La formulación o presentación de los estados financieros de la empresa debe ser comprensible para los usuarios, sin distorsiones, con la finalidad de que éstos puedan hacer una interpretación correcta y objetiva de los registros y sus resultados y puedan tomar las decisiones adecuadas con respecto a la empresa.



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